Terapias de tercera generación – Terapia de aceptación y compromiso

By 5 febrero, 2017Sin categoría

Terapia de aceptación y compromiso – Un nuevo enfoque centrado en los valores

La terapia de aceptación y compromiso es relativamente reciente, y corresponde a las terapias de tercera generación dentro del marco cognitivo – conductual.

Para entender esto, hagamos un repaso de las anteriores generaciones:
  • Primera generación: Este enfoque era puramente conductual, es decir, se basaba en respuestas y comportamientos que eran medibles y observables, y se trabajaba sobre ellos. Las bases de este enfoque serían las del condicionamiento clásico de Pavlov y el condicionamiento operante de Skinner. En su día, estas técnicas resultaron muy útiles a la hora de tratar miedos, fobias,…
  • Segunda generación: Este enfoque es el llamado cognitivo-conductual, en el que se incluye la interpretación de la situación (pensamientos o cogniciones), que son los que median entre una situación concreta y la posterior serie de consecuencias emocionales y/o comportamentales. Es decir, que hace mucho más énfasis en trabajar sobre los pensamientos, cuando estos pueden ser desadaptivos y dar lugar a interpretaciones erróneas ante unas determinadas situaciones, conformando “errores de pensamiento” o “creencias irracionales”.
  • Tercera generación: Este nuevo enfoque ya no se centra solo en la mera reducción de sintomatología negativa mediante la utilización de una serie de técnicas, sino que es mucho más personal y centrada en el paciente, ya que se centra en orientar la vida de la persona hacia sus valores personales, es decir, a cómo le gustaría que fuese su vida en cada uno de los ámbitos que la componen (personal, social, pareja, laboral, ocio,…), aceptando así que mediante la búsqueda de estos valores puedan surgir pensamientos y emociones negativas sobre las que trabajaremos ya no tanto en orden a reducir su intensidad o frecuencia, sino con el objetivo de exponernos a ellas para acabar asimilándolas y aceptando que forman parte de nuestra naturaleza humana, así como las emociones positivas.
La terapia de aceptación y compromiso sigue los principios de las terapias de tercera generación anteriormente descritos, poniendo especial énfasis en la utilización del lenguaje. Lo pone de relevancia porque entiende que éste es el causante del sufrimiento universal debido a su intromisión en áreas en las que no es funcional o no es útil.
Una de las premisas básicas de la ACT es “primero compórtate de acuerdo con tus valores y luego te sentirás bien” en lugar de “primero el sentimiento de bienestar y luego actúa o haz tu vida”.
En la base de esta terapia se encuentra lo que llaman “Trastorno de evitación experiencial”.
Desde el punto de vista de la ACT, son muchas las personas que emplean la evitación de lo que les produce malestar de una forma cronificada y generalizada (una persona con fobia social huye de las situaciones en las que tenga que interactuar con otras personas, una persona con estrés postraumático huye de los recuerdos dolorosos que reexperimenta,…) y, consecuentemente, viven una vida muy limitada en tanto que este patrón haya terminado por extender el sufrimiento a muchas facetas de su vida, viven envueltos en él con un coste personal muy elevado en términos de lo querrían para su vida.
En resumen, podríamos decir que la ACT busca la aceptación y exposición ante los elementos que les puedan generar malestar en aras de buscar una vida acorde con sus valores.